Formularse preguntas

Hacer preguntas pertinentes, que incrementen la probabilidad de encontrar la información que uno busca es una habilidad crucial.
¿cómo puedo formular una pregunta que me permita obtener información acerca de este asunto?” Al hacer
una pregunta sabemos que no sabemos algo y tal conocimiento es ya una forma muy importante de saber.

PREGUNTAS METACOGNITIVAS
El término metacognición se refiere fundamentalmente al automonitoreo que un
individuo hace acerca del funcionamiento de su propia cognición. Esto significa que a través
de nuestro propio pensamiento ponemos, por así decirlo, puntos de control de calidad en los
procesos mentales necesarios para entender la lectura. Algunas preguntas metacognitivas
fundamentales serían “¿estoy entendiendo lo que leo?”, “¿qué objetivos persigo en mi lectura?
y una más ¿estoy logrando mis objetivos? Estos cuestionamientos obviamente no tienen nada
que ver con la información del texto en sí, sino con la manera en que estamos procediendo con
respecto al texto.
Siguiendo esta línea de pensamiento podríamos tener preguntas
metacognitivas más específicas como: ¿estoy subrayando las partes esenciales del texto para
tener una mejor localización de ellas?, ¿estoy tomando notas, o haciendo anotaciones al
margen del material más importante?, ¿estoy formulando preguntas para precisar aquello que
no entiendo?, ¿estoy creando preguntas en cada uno de mis objetivos en esta lectura? Estas
preguntas raramente son conscientes en los buenos lectores pero de hecho siempre están
implícitas en su desempeño lector y son preguntas que fueron internalizadas a través de las
experiencias lectoras del aprendiz en largos periodos de práctica. Los niños no se preocupan
con tales preguntas en los inicios de su aprendizaje de la lectura, pero conforme la información
manejada en los textos se extiende, se ramifica y se enraíza, entonces tales preguntas se van
internalizando y se vuelve parte de una segunda naturaleza del lector. Lectores mayores que
no han vivido adecuadamente la experiencia lectora deben ser instruidos explícitamente en la
formulación de tales preguntas. Si tales preguntas no están presentes en el proceso lector
difícilmente éste podrá ser efectivo. Nunca será inútil recordar a cualquier lector acerca de la
importancia de formular preguntas de auto-control. Aquellos que ya lo aplican
inconscientemente, se darán cuenta que están haciendo algo bien y aquellos que no lo hacen
todavía abrirán una avenida importante hacia la comprensión lectora.

Los aspectos metacognitivos mencionados anteriormente son simplemente
recursos mentales para la extracción efectiva de significados del texto, sin embargo el objetivo
principal de leer un texto es extraer información útil y específica dentro del mismo. En tal
situación las posibilidades de hacer preguntas son ilimitadas pero, aprovechando la célebre
taxonomía de Bloom como una manera de mapear territorio tan complejo, podríamos hablar de
preguntas de conocimiento fáctico, de comprensión, de aplicación, de análisis, de síntesis y de
evaluación. Sobre cada una de ellas se presenta su forma estructural típica:
PREGUNTAS DE CONOCIMIENTO FÁCTICO
¿Cómo se puede describir X?
¿Bajo qué circunstancias se presenta X?
¿En qué contexto aparece X?
¿Cuáles son los hechos acerca de X?
¿Cuáles son las características de X?
PREGUNTAS DE COMPRENSIÓN
¿Cómo se compara X con...?
¿Cómo X es diferente de…?
¿Cuál es la idea más importante acerca de X?
¿Qué significa X para el autor A?
¿Qué sucede cuando X incrementa (disminuye, permanece constante)?
¿Qué preguntas haría a un experto para entender mejor X?
¿Cómo puedo crear una metáfora de X?
PREGUNTAS DE APLICACIÓN
¿Cómo se interpreta X en el contexto A?
¿Cuáles son las consecuencias de X?
¿En una situación problemática dada (caso) que hechos ilustran X?
¿En una situación problemática dada (caso) como usaría X para dar una
solución al problema?
PREGUNTAS DE ANÁLISIS
¿Cuáles son las causas (elementos fundamentales) de X?
¿Qué argumentos pueden hacerse para probar la validez de X?
¿Cuál es la función esencial de X?
¿Cuáles son las partes componentes de X?
¿Cómo X llega a manifestarse (fabricarse)?
¿Qué se supone existe axiomáticamente para que se manifieste X?
¿Qué evidencia existe para probar (argumentar) la existencia de X?
PREGUNTAS DE SÍNTESIS
¿Cómo se puede resumir X?
¿Cuál es mi interpretación personal (conclusión) acerca de X?

PREGUNTAS DE EVALUACIÓN
¿Cuál es la importancia (el propósito del estudio) de X?
¿Cuál es el estatus actual de X dentro de una comunidad del conocimiento?
Tal lista, pudiendo parecer larga, es en realidad una muestra minúscula de las
enormes posibilidades asociadas a la capacidad humana de hacer preguntas. En este escrito
se han presentado varias posibilidades y, por supuesto, ellas son ejemplos de lo que pudiera
ser una buena actividad lectora más que una lista de mandamientos de preguntas que deben
hacerse y que de seguirse nos garanticen un buen resultado. Así como no hay recetas sobre
cómo hacer preguntas, no es posible poner la letra de los ejemplos anteriormente presentados
en la memoria, pero sí es posible capturar el espíritu de la actividad. El buen lector se
acostumbra a hacer preguntas y a buscar sus respuestas dentro del texto, en una forma que tal
vez simule adecuadamente lo anteriormente expuesto o tal vez no. El tipo de preguntas que
deben hacerse dependerá del contexto de cada situación lectora y sólo permanecerá con
carácter más o menos absoluto la presencia constante de la pregunta como elemento
necesario de toda comprensión lectora.

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