36 reptiles

Los reptiles son animales vertebrados  provistos de escamas epidérmicas de queratina. 
Los son vertebrados terrestres de piel gruesa con el cuerpo generalmente cubierto de escamas epidérmicas de queratina.  
Tienen extremidades cortas y laterales o carecen de ellas. 
Tienen la piel cubierta de escamas, escudos o placas córneas. 
Son de sangre fría y pasan el invierno aletargados. 
Tienen respiración pulmonar y cutánea (piel). 
Presentan órgano copulador (hemipene) y feunadan de manera interna.
Se reproducen de manera ovipara, aunque an algunos casos es de manera vivipara.
ovíparo  se utiliza para hacer referencia al grupo de animales que pone huevos.  Y un animal vivíparo es aquel cuyo embrión se desarrolla en el vientre materno
Su corazón tiene dos aurículas y un ventrículo con una o dos cavidades.

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Evolución
Son originarios del período Carbonífero superior (Pensilvánico) a partir de la evolución de los tetrápodos, lo cual los emparenta con los anfibios. Sin embargo, los reptiles se diversificaron abundantemente durante el Mezosoico, dando origen a diversas ramas de dinosaurios, hoy extintos.
Los reptiles modernos, como hemos dicho, se componen de tortugas (quelonios), lagartos (iguanas, camaleones, lagartijas), serpientes (ofidios), anfisbenios, aligátores (caimanes), gaviales y cocodrilos, y por último tuátaras.
Control térmico
La inmensa diversidad reptiliana tiene en común muchas características biológicas, siendo la principal el no poder controlar la temperatura de su cuerpo. Eso significa que son ectotérmicos, dependen del medio ambiente y de su propia conducta para mantener el cuerpo en su temperatura óptima. Por eso es común verlos quietos, tomando el sol, o escondidos del mismo bajo techo.
Alimentación
La mayoría de los reptiles son carnívoros y tienen un modelo digestivo simple. Su metabolismo es mucho más lento que el de los mamíferos, por lo que es frecuente que tras la ingesta emprendan períodos largos de reposo, y subsistan durante meses de una comida voluminosa.
En su mayoría son depredadores eficientes, dotados de ferocidad, dentadura afilada y a menudo glándulas venenosas o tóxicas que convierten su mordida en un ataque letal. Esto es muy frecuente en las serpientes y los dragones de Komodo, por ejemplo, cuyo proceso evolutivo los ha llevado a modificar glándulas enzimáticas para convertirlas en un arma.
Los herbívoros, por su parte, emplean rocas y piedras (gastrolitos) para ayudar a triturar los vegetales, ya que carecen de un aparato masticatorio ideal. A los reptiles marinos, además, ese contenido pétreo les sirve como lastre para la inmersión.

Respiración
Los reptiles dependen de su capacidad pulmonar para el intercambio de gases. Algunos están preparados anatómicamente para respirar por las fosas nasales incluso cuando la boca esté abierta o comprometida en otras tareas.
Los reptiles marinos, como las tortugas, pueden albergar enormes cantidades de oxígeno en su interior que, gracias a su metabolismo lento, les habilita para períodos largos de inmersión.
Reproducción
Los reptiles son ovíparos, fecundados de manera interna (dentro de la hembra). Los huevos poseen un cascarón correoso que al ser expuestos al aire se endurece paulatinamente, manteniendo el embrión protegido hasta el momento de su eclosión.
De ellos surgen las crías, ya con la morfología completa del adulto, y existe poco o ningún tutelaje de parte de sus mayores, dependiendo de la especie.
Piel
La piel de los reptiles está cubierta de escamas de quitina, plegadas hacia atrás una sobre otra, lo cual la vuelve resistente y áspera como un escudo. Esa función defensiva se refuerza en los casos en que ésta pose también capacidades miméticas, como en los camaleones, o en la constitución de una coraza impenetrable, como las tortugas.
En otros casos, como las serpientes, la piel escamosa forma parte del aparato de locomoción, y se muda cada cierto tiempo a través de la pérdida de la epidermis.
Hábitat
Los reptiles favorecen los ecosistemas cálidos, ya que dependen de ello para mantener su temperatura. Aun así, pueblan casi todas las latitudes del continente, adaptados a la vida terrestre, marítima, insular, subterránea o arbórea.
Son frecuentes en muchas especies las migraciones masivas, a lo largo de kilómetros de recorrido para proceder al desove o al cortejo. Tal es el caso de las tortugas marinas.
Amenaza
De las cerca de 9.000 especies de reptiles existentes, se estima que un 28% esté en peligro de extinción, alrededor de 1667 especies. Gozan de poca protección en los ámbitos ecológicos, especialmente sensibles a la contaminación marina y a la caza masiva, que los persigue como componentes decorativos o de la medicina tradicional.
Por otro lado, muchos reptiles presentan un aspecto amenazador que hace más ardua la sensibilización humana respecto a su estado amenazado, sobre todo en los de mayor tamaño (cocodrilos) y en las serpientes, cuya mordedura a menudo venenosa les confiere fama de animales nocivos.

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